En tierra de los Herejes


Aquí nos llega la crónica de los dos enviados a Londres, Alfonso Mirat y Eduardo Anaya, que por lo que parece, aprovecharon a fondo el fin de semana. Suponemos que dejaron el pabellón bien alto. Esperemos que os guste:

El viaje comienza en la T1 del Aeropuerto de Madrid-Barajas, donde Eduardo Anaya y yo dedicamos unos minutos a hacer que nuestros equipajes entraran en el medidor de Rayanair y así evitarnos el tener que facturar los equipajes. Una vez comprobado que más vale fuerza que maña (en este caso es así, en otros tal vez sea al revés), enfilamos a los controles y luego hasta la puerta de embarque. Finalmente conseguimos un buen asiento y tuvimos un buen viaje aunque con algo de retraso.

Al llegar, allí estaba John, el designador de la LSRFUR, que fiel a su costumbre, realizó una brillante conducción hasta el que iba a ser nuestro alojamiento, nuestro conocido Travelodge de Kew Bridge.

Tras quedar con él para el día siguiente, decidimos llenar el buche en un típico restaurante inglés, bueno, dejémoslo en típico a secas. Que sería de nosotros sin el Macdonalds de Kew Bridge.


A la mañana siguiente, decidimos administrarnos una suerte de mejunje conocido en Londres como “Full English Breakfast”, que venía a consistir en unos huevos fritos, con bacon, salchichas, champiñones y judías. Si, si, judías para desayunar. Como si hubiera una hora mala para comerlas. Todo ello regado con un generoso té inglés y tostaditas con mantequilla. Un gran invento el plato este.


Tras el desayuno, John nos recogía y nos acercaba hasta los campos de juego. Primero Eduardo, que arbitraba el partido London New Zeland vs St. Alban, partido que se disputaba en los campos de entrenamiento de los London Wasp. La foto habla por sí sola:


Por mi parte, el partido era en Chiswick, donde nuestro “oh gran presidente” perpetrara realizara una gran actuación el año pasado. En este caso se enfrentaban a los Grasshoper, en un duelo entre vecinos, que como sabemos, suelen ser calentitos, y que a pesar de estar algo separados en la tabla, se prometía emocionante.

Los resultados, pues ya sabéis esa gran consigna de “si queremos volver, que gane el de casa”. Es una pena que a nosotros no nos lo recordara nadie antes de empezar.

En el mío, 15 – 23 para los Saltamontes y Eduardo fue solidario y consiguió que St Albans le ganaran a los All Blacks londinenses por un 8 - 12. Vamos, haciendo amigos.

Tras esto acudimos a Richmond, donde se ubica el club de rugby más antiguo de Londres, desde 1840 si mi memoria no me falla, donde pudimos compartir unas pintas con otros compañeros de la LSRFUR. Y dado que esa misma tarde se jugaba el Francia – Inglaterra, nos ofrecieron acudir a un pub cercano a ver el partido, ofrecimiento que lógicamente, no pudimos rechazar. Reseñar la extraordinaria camaradería que reinaba en el pub. Hasta la bola de gente que milagrosamente conseguían hacer llegar sus pedidos a la barra del bar y más milagrosamente, que les llegaran las bebidas solicitadas casi intactas. Se nota que los ingleses son unos ases en el juego cerrado.

Tras el partido y la inoportuna derrota de Inglatera (la que se hubiera liado si llegan a ganarle a los franceses en el último minuto) nuestro anfitrión esa noche, el gran Roger, o como él solía decir “I’m Roger, Big Roger” (la reminiscencia de Muzzy hizo que tanto Edu como yo nos descojonaramos vilmente, no sé si el entendió tanto descojono) nos llevó hasta el Masala, un exquisito restaurante Hindú donde pudimos comer hasta saciarnos por completo.

Tras esto, decidimos retornar al Hotel, a pesar del apetecible ofrecimiento de Roger para seguir disfrutando de la noche londinense. Una lástima la verdad, porque nuestro amigo “El Hacha” (“The Axe” para los British) era un cachondo mental y llevaba más peligro que Espinete en una fábrica de condones.

El caso es que a las 12.20 estábamos en el hotel para un reparador sueño.

Al día siguiente, tras un liviano desayuno, John volvía a recogernos para llevarnos a la casa de los London Irish donde arbitramos junto con otros compañeros de la LSRFUR, un torneo de escuelas de rugby, de categoría U16, jugado en la modalidad de seven a side. Vamos, Rugby 7 y chavales de 15-16 años, lo cual, así juntito, tiene una pinta de que vamos a correr de lo lindo.

Y efectivamente. Allí empiezo yo el campeonato (ya me explico las risas del resto cuando John me dio la tarjeta del partido) con un buen partido de Seven, y que me hizo sudar las pintas del día anterior. Lo mejor, la cara de Eduardo, que pitaba a continuación, y su frase al terminar mi partido:
- “¿No correrán todos igual que estos?”
Mi respuesta, por supuesto, fue en tono tranquilizador:
- “no te preocupes, seguro que habrá alguno más rápido aún”

Y así transcurrió el día, con un sol espléndido (comprobado, en Londres luce el sol solo si hay algún madrileño de intercambio, será por eso que seguimos yendo para allá), donde pudimos ver acciones de juego de gran nivel y alta factura técnica, pero de verdad.


El caso es que la competición se demoró un poco y tuvimos que salir a la carrera (no pudimos ver ni la final) camino de Gatwick para tomar el vuelo de vuelta, llegando a Madrid con un poco de retraso pero con una gran satisfacción por el fin de semana vivido. Inolvidable desde luego.

Agradecer desde aquí a John Coates el haber cuidado de nosotros todo el fin de semana, a Jim y Jeff por sus Assessments, a Big Roger y Alice por su compañía y hospitalidad tanto durante el partido como durante la cena y como no a David Warren por darnos la oportunidad de disfrutar otra vez de estos intercambios que son francamente constructivos y formativos para nosotros. A todos ellos, muchas gracias.

Y esperemos que se repita.

2 comentarios:

Anónimo dijo...

Muy buena crónica Alfonso. La verdad es que me lo pasé genial, y salvo por el lenguaje en el juego (me faltaba velocidad de palabra), me gustó muchísimo, sobre todo el torneo del domingo.

A ver si se repite

Edu

Alfonso dijo...

La verdad que lo del domingo estuvo bastante bien. Como jugaban los condenados. Menos mal que pitamos solo 4-5 partidos, que si no directamente elijo muerte.

Se me olvidó comentar lo de NewCastle, se pegan un viaje de narices y en todos, pero todos los partidos le toca el mismo árbitro.

Y encima acaban palmando. Menos mal que en Inglaterra se lo toman de otro modo, que si no...